Desde que nos dieron nuestro título de venezolanos, hemos sido defensores de nuestras opiniones, siempre nos hemos mantenido fuertes en lo que
creemos y siempre que se presenta la situación y tenemos la oportunidad, lo
demostramos, esto ha pasado en cada proceso electoral que se ha dado. Durante
el periodo de campaña política, los candidatos presidenciales presentaban sus
proyectos ante un panorama oscuro que no prometía estabilidad para nadie;
teníamos a un presidente con problemas de salud que optaba por su reelección,
el cual de “plan de emergencia”, nos mostraba a Nicolás Maduro, por otro lado
se nos mostraba la cara del gobernante del estado Miranda, Henrique Capriles
Radonski, un hombre joven, con un plan de gobierno diferente, fresco y quizás,
efectivo, el cual ponía en cuestión todos los anteriormente planteados, ganando
inicialmente unas primarias y luego, millones de votos, este fue el hombre quien,
valientemente se enfrentaba, a la bestia: el poder, la corrupción la
inseguridad… Y si esto fuera un cuento de hadas, estoy segura que nosotros, los
aldeanos, estábamos aterrorizados de aquella bestia gigante e igualmente, por
la vida de nuestro honorable caballero de la armadura oxidada.
Esta bestia creció desde hace muchísimos años, apoyada por un gobierno que caía en una espiral peligrosa, ya que al caer en la corrupción afectaba su credibilidad y transparencia ante la vista de todos, creando un problema de confianza entre el estado y su pueblo. Por ejemplo, los problemas con necesidad a juicio fueron resueltos a decisión y opinión del presidente, y el problema realmente, recae en que todas las instituciones responden a los ideales del estado, por lo cual existe una parcialización terrible. Con el espiral anteriormente mencionado en el que cae el gobierno, también caen los venezolanos, quienes cada día más perdemos instituciones y poderes que antes se nos aseguraban, así restándole gran vigencia a cierta cantidad de órganos que antes regían las leyes nacionales, realmente dejó de ser sorpresa que el gobierno también sea conocido como poder legislativo, judicial, ejecutivo y electoral. Venezuela es un socialismo comunista disfrazado de democracia, el gobierno se engrandece hablando de igualdad para todos, justicia, soberanía alimentaria, autodeterminación entre otros puntos, todas las propuestas escuchadas durante estos últimos 14 años han sido una gran farsa, con el fin de mantenerse en el poder.
Mi Venezuela se cae, se desmorona, y cuento solo con los pedazos e intenciones de conseguir manos que puedan ayudarme a arreglarla.
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